TEATRO MARTÍN

Nada podía anunciar, a mediados del siglo XIX, que en la pequeña y recoleta calle de Santa Brígida se instalaría uno de los teatros más populares y duraderos que tuvo Madrid.

Aclamado y denostado, casi a partes iguales, el Teatro Martín vería pasar por su escenario desde las funciones del teatro por horas (obras de corta duración) hasta espectáculos de la Movida madrileña, durante más de un siglo de existencia.


Fuente: culturaydeporte.gob.es (1940). Fotografía de Alfonso. Fachada del Teatro Martín, tras la Guerra Civil Española. 

Las calles de Santa Brígida y de Santa Águeda (en cuya esquina estuvo el Martín) deben sus nombres a las salas del Hospital de San Antonio Abad, que sería fundado en aquellos terrenos allá por el año 1600. Por entonces, aquella parte de Madrid situada entre los caminos de Fuencarral y Hortaleza (hoy calles con el mismo nombre) se encontraba muy alejada de la ciudad y fue propicia para levantar este establecimiento, que se dedicaría a la cura y cuidado de enfermos contagiosos.

Una vez urbanizada la zona, y ya en el año 1836, el maestro de coches Casimiro Martín Gabancho vendría a instalar en el número 3 de la calle de Santa Brígida un local destinado a la guarda y limpieza de carruajes. El negocia iría ampliando sus prestaciones convirtiéndose en un reconocido taller de reparación y servicio de venta de vehículos.


Fuente: hemerotecadigital.bne.es (1836). Anuncio del taller de coches de Casimiro Martín.

Treinta y cuatro años después de inaugurar el negocio de carruajes Casimiro Martín decidió convertir su local en un coliseo de espectáculos, encargando la obra de reforma al arquitecto Manuel Felipe Quintana. Así nacería el Teatro Martín, el día 10 de diciembre de 1870, viniendo a llenar la falta que de un establecimiento de esta especie se notaba en la parte norte de Madrid.

La elegante sala, con capacidad para setecientos espectadores, era cómoda en cualquiera de sus asientos. Formaba un círculo espacioso, contando con dos pisos de palcos y había sido decorada por el pintor Francisco Javier Amérigo, quien continuaría colaborando en otras escenografías de las obras allí programadas.


Fuente: Museo de Historia de Madrid (1870) y ABC (1917). Proyecto del primer Teatro Martín del arquitecto Manuel F. Quintana y sala de espectáculos.

El Martín estaba dotado también de un café, en donde esperar el inicio de las representaciones. A quienes en él hicieran un consumo de real y medio se les regalaba un asiento de galería en 1879, fecha en que dicha localidad tenía un precio de dos reales o cincuenta céntimos de peseta.

A pesar de su variada programación teatral, las ofertas y de su bonito diseño este teatro tenía problemas serios en cuanto a la seguridad, ya que: carecía de salidas laterales, la apertura de sus puertas obstaculizaba el desalojo y no estaba dotado de bocas de riego para sofocar un fortuito incendio. Por otra parte, quizá por la falta de un alcantarillado suficiente en esta zona de la ciudad, el recinto solía tener un molesto mal olor permanente.

Dadas las circunstancias, el Teatro Martín acometió una importante reforma en el año 1919. El derribo del edificio conformaría un nuevo local de estilo modernista mucho más amplio y con capacidad para mil trescientos espectadores. Su arquitecto, Teodoro Anasagasti (que después proyectaría el Teatro Pavón), hizo desaparecer las viejas columnas de la sala, agrandó el patio de butacas y dotó al nuevo edificio de puertas laterales a la calle de Santa Águeda, así como de las medidas de seguridad necesarias.

La obra de remodelación del teatro se realizó en un tiempo récord, debido a que sus trabajos se realizaron por el día y por la noche, lo que posibilitó su nueva inauguración el día 11 de octubre de 1919.


Fuente: Museo de Historia de Madrid (1919). Proyecto del nuevo Teatro Martín de Teodoro Anasagasti. 

Comedia o drama, clásico o contemporáneo, zarzuela o revista. Todos los géneros pasaron por el escenario del Teatro Martín a lo largo de sus más de cien años de existencia, sin suspender las funciones durante la Guerra Civil Española (1936-1939) al convertirse en cooperativa de trabajadores.

En él se estrenarían obras tan populares como: “Las corsarias” (1919) - con música de Francisco Alonso y texto de Paradas y Jiménez - y la revista “¡5 minutos nada menos!“ (1944) - con libreto de José Muñoz Román y música de Jacinto Guerrero – con un éxito sin precedentes.

Durante algunos meses del año 1979 la sala sería convertida en cine, con proyección de películas “S”. También tendrían cabida en su diversa programación los conciertos de Nacha pop y de Alaska y los Pegamoides, el teatro de Fernando Arrabal o espectáculos del grupo Dagoll-Dagon.

Nadie pudo salvar de la piqueta al viejo Teatro Martín, que cerraría sus puertas en el año 1989.


Fuente: prensahistorica.mcu.es (1994). El Teatro Martín en estado ruinoso.


Abandonado y hundido su techo, tras un sinfín de remodelaciones a lo largo de su larga historia, sería derruido en el año 1998 para levantar un edificio de viviendas en su solar.


Fotografía: Manuel Chamorro (2022). Edificio construido en el lugar donde estuvo el Teatro Martín, entre las calles de Santa Brígida y Santa Águeda.


Ninguna placa recuerda ahora que el famoso Teatro Martín estuvo en la calle de Santa Brígida, haciendo esquina con la de Santa Águeda.



Fuentes:


abc.es

culturaydeporte.gob.es

hemerotecadigital.bne.es

memoriademadrid.es

Museo de Historia de Madrid

prensahistorica.mcu.es






Comentarios

  1. Desidia y abandono para acabar destruido y reemplazado. Una historia muchas veces contada. Eso sí, me sorprende mucho la notable diferencia que se puede observar entre la imagen del proyecto de Anasagasti (1919) y las dos fotografías de 1940 y 1994 ¿donde ha ido a parar esa fachada modernista? ¿no se construyó así o hubo una reforma muy simplificadora antes del año cuarenta?

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    1. El Teatro Martín sufrió muchas modificaciones a lo largo de su historia.
      Es muy posible que ese proyecto de Teodoro Anasagasti quedara solo en el papel, ya que no hemos encontrado ninguna fotografía que atestigüe lo contrario y la prensa de 1919 tampoco describe los pormenores de la obra.
      Muchas gracias por tu comentario, Conde.
      Un afectuoso saludo.

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  2. Fui uno de los asistentes al concierto (uno de los últimos) que allí realizaron Kaka de Luxe junto a Paraíso. Los músicos, al final del concierto, solían intercambiarse entre ellos para interpretar canciones de una u otra banda.
    Aquella fue una noche histórica.
    Saludos,

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    1. Gracias por aportar tus recuerdos. La larga historia del teatro Martín no debería perderse.
      Un saludo afectuoso.

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