CAFÉ MOLINERO DE LA GRAN VÍA

Es sabido que en el año 1910 comenzaron las obras para la construcción de la Gran Vía de Madrid. Su primer tramo transcurría entre la calle de Alcalá y la Red de San Luis, lugar donde comenzaba su numeración, y fue llamado avenida del Conde de Peñalver.

Sobre el solar donde estuvo situado el palacio de la condesa de la Vega del Pozo o duquesa de Sevillano se construirían en el año 1917 dos impresionantes edificios de viviendas para Luis Ocharán Mazas (hoy más conocido como edificio Grassy), que fueron diseñados por el arquitecto Eladio Laredo Carranza. En su redondeada esquina, a pie de calle, es instalaría el Café Molinero.


Fuente: memoriademadrid.es (principio de los años 20).
En el centro de la fotografía se ve la fachada, con toldos, del Café Molinero.

Juan Molinero Petus había fundado su confitería, pastelería y repostería en el año 1894. Esta primera Casa Molinero estuvo situada en la antigua calle de las Torres (hoy del Marqués de Valdeiglesias), número 11, cuyo local se vería ampliado en 1910 con un salón de té para responder al creciente favor del distinguido público que lo visitaba. Tan boyante negocio no dudaría en abrir una sucursal en el recién estrenado edificio de la avenida del Conde de Peñalver, nº 24 (Gran Vía, 1), inaugurando el día 11 de octubre de 1917 un nuevo salón de té, instalado espléndidamente con todo lujo y confort.


Fuente: hemerotecadigital.bne.es (1917)
El salón de té de Casa Molinero situado en la rotonda del hoy nº 1 de la Gran Vía.

Parece que hasta el año 1923 Casa Molinero y su nueva sucursal coexistieron, pero el negocio se decantó por el mucho más lujoso y visible local de la incipiente Gran Vía, que aumentaría su espacio de confitería y café con un moderno restaurante situado en el entresuelo del edificio.


Fuente: hemerotecadigital.bne.es (1917)
Otro aspecto del suntuoso salón de té de Molinero.

En 1933 Juan Molinero acometió la reforma de su local, con el fin de darle un aspecto más acorde con los nuevos tiempos. De esta manera, diseñado por el arquitecto Luis Gutiérrez Soto, el nuevo Molinero tendría un aspecto más moderno: espejos que reflejaban la luz de los ventanales, sinuosos rincones para facilitar el aislamiento de las mesas, apliques eléctricos y un nuevo mobiliario, incorporando también un rótulo luminoso de su marca en letras minúsculas a la altura de la entreplanta del local, encargado al arquitecto Manuel Ballesteros.


Fotografía de Martín Santos Yubero (1942) madrid.org
En la parte inferior se aprecia el rótulo del Café Molinero.

El refinado Café Molinero de la Gran Vía tenía terraza alrededor de su achaflanado frente en donde todo el que se lo podía permitir iba a dejarse ver. En su interior tertulias, aperitivos o meriendas congregaban también a una selección de clientes que eran curioseados por los transeúntes, a través de las cristaleras de sus enormes ventanales.

Al negocio del café, además del restaurante situado en su entreplanta, se añadiría la apertura del restaurant Sicilia-Molinero o Molinero-Sicilia en el kilómetro 12 de la carretera de La Coruña, inaugurado el día 19 de junio de 1930.


Fuente: hemerotecadigital.es (1930)
Entrada al restaurante situado en el km. 12 de la carretera de La Coruña.

La sociedad formada por Juan Molinero y su yerno José Sicilia construiría este nuevo restaurante, salón de té y pista de baile, rodeado de jardines y arboleda, que representaba un positivo progreso en el aspecto europeo de la capital. En él se celebraron fiestas y banquetes, cotillones y bailes con orquesta, pudiendo aparcar cómodamente los automóviles privados o accediendo al recinto mediante coches especialmente habilitados que partían del Café Molinero de la Gran Vía.


Fuente: hemerotecadigital.bne.es (1930)
Terraza del restaurante Molinero-Sicilia en la carretera de La Coruña, con su aparcamiento.

Durante la Guerra Civil Española el complejo donde se situaba este restaurante fue frente de combate, por lo que quedó arrasado y no volvió a edificarse por los mismos dueños. Aún así el negocio continuaría en el Café Molinero de la Gran Vía, donde se habría reservado una mesa para que los altos mandos del ejército sublevado tomaran café cuando cayese Madrid en sus manos. Ante la demora de tres años, uno de los camareros solía comentar con cierta sorna: “Les gustará el café frío...”.

Durante la posguerra, en el mes de octubre de 1943, como una discreta y elegante concesión a los nuevos tiempos, Molinero inauguraría un amplio y modernísimo bar con altas banquetas que rodeaban a una alargada barra en forma de ele. 


Fotografía de Francesc Catalá Roca (1953)
Sobre el rótulo de Grassy aún se apreciaba el del restaurante Molinero.


El Café Molinero sería reemplazado en el año 1953 por la Unión Relojera Suiza, que cambió su nombre por el de Joyería Grassy. En la planta superior continuó el restaurante Sicilia-Molinero hasta finales de los años noventa del siglo anterior. Por su local pasarían diversos negocios de restauración. 


Fuentes:

Francesc Català Roca

hemerotecadigital.bne.es

madrid.org

memoriademadrid.es

prensahistorica.mcu.es







Comentarios

  1. Cuánto agradezco estos recuerdos de los antiguos cafés que rememoráis!

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    1. Josia, te agradecemos mucho tu comentario.
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      Seguro que te va a gustar.
      Saludos.

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  2. Que preciosidad de edifico, y el interior del Café no lo era menos.

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    1. Es verdad. El edificio (que en realidad son dos), es una auténtica maravilla.
      Este café iba en consonancia.
      Un saludo, Conde y gracias por tu comentario.

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