CAFÉ DE LISBOA.

Conocida es la historia de las Casas de Cordero, situadas junto a la Puerta del Sol de Madrid. Una de ellas, la que se corresponde con el número 1 de la calle Mayor, fue lugar de cafés desde que el edificio se inauguró en el año 1846.


Fotografía: M.R.Giménez (2012). Fachada de las Casas de Cordero de la calle Mayor.
 
Cuando el citado edificio se encontraba aún en construcción fue solicitado uno de sus locales, situado junto al gran portal, para ubicar allí el denominado Café Nuevo de Pombo, propiedad de Manuel Pombo, que posteriormente se trasladaría a la calle de Carretas con el nombre de Café y botillería de Pombo, donde más tarde tendría lugar la famosa tertulia de Ramón Gómez de la Serna.


Fuente: hemerotecadigital.bne.es (1849). Fachada principal de la calle Mayor, nº 1 con el primitivo Café Nuevo de Pombo.
 
Otro café vendría a reemplazar a este de Pombo en la calle Mayor. El Café del Comercio, propiedad de Baltasar González, abriría sus puertas en los últimos años de la década de los cincuenta del siglo XIX y mantendría su negocio durante poco más de quince años. 
 
Por fin, en el número 1 de la calle Mayor vendría a instalarse el café más perdurable de los allí ubicados, el Café de Lisboa, que fue inaugurado el día 4 de noviembre de 1875 y permanecería abierto, con el mismo nombre, hasta mediados de los años cincuenta del siguiente siglo.  
 
Con decoración a cargo del pintor Aurelio de Lelli, el de Lisboa era un café propiedad de Santiago Menéndez. Espejos en las paredes y grandes lunas en sus ventanales hacían del establecimiento un lugar luminoso y más tranquilo que el resto de los establecimientos similares de la Puerta del Sol.  
 
En su entresuelo tenía sala de billar. El lugar fue elegido por la entonces prestigiosa Casa Laorga (Constantino Laorga), especialista en el ramo, para realizar una exposición de mesas de billar durante el mes de junio de 1881.  
 
Tras pasar por sucesivos dueños el Café de Lisboa llegó a manos de Arturo Rodríguez, que en el año 1910 lo reinauguraría con gran banquete ofrecido a los representantes de la prensa. El luminoso local fue decorado en tonos claros, estaba dotado de water-closses del más nuevo sistema y también de tocador de señoras, que no existía en casi ningún café. En sus salones independientes se podían celebrar banquetes, bodas, tertulias, conciertos y tenía otra puerta de acceso por el portal de la calle Mayor, número 1, para la clientela compuesta por mujeres.  
 
Uno de los banquetes más célebres, de los muchos que tuvieron lugar en el Café de Lisboa, fue el ofrecido al entonces muy famoso ventrílocuo Eugenio Balder -Eugenio Balderraín- en el año 1913.


Fuente: hemerotecadigital.bne.es (1913). Banquete en el Café de Lisboa en honor a Eugenio Balder - situado en el centro y con pajarita -.
 
Balder, que fabricaba sus propios muñecos, fue el primer ventrílocuo en afeitarse el bigote, siempre utilizado por los artistas para disimular el movimiento de los labios en sus espectáculos. Sus famosos personajes: Cleto, doña Cañerías, Kiriki y Gaonilla mostraban personalidades muy diferentes y sus diálogos, sin guión previo, fueron muy celebrados por el público de todas las edades. 
 
Alrededor del año 1918 una famosa tertulia, entre las muchas que en el Lisboa tenían lugar, fue la presidida por el escritor y dramaturgo Jacinto Benavente. En ella no había un tema principal, como en otras reuniones de los cafés. Música, política, arte, ciencia o teatro, eran asuntos frecuentes de las conversaciones que contaban con la asistencia de los actores Loreto Prado, Enrique Chicote y Rafael Rivelles y de los periodistas Eduardo Palacio Valdés y Sinesio Delgado, entre otros.


Fotografía de Luis Ramón Marín (1918). Fuente: Fundación Pablo Iglesias. Jacinto Benavente en su tertulia del Café de Lisboa.
 
En ese mismo año, tras las elecciones celebradas el día 24 de febrero, Jacinto Benavente sería elegido diputado por Madrid, por lo que le fue ofrecido un banquete homenaje en el Café de Lisboa.

Fuente: hemerotecadigital.bne.es (1918). Jacinto Benavente en el banquete organizado en el Café de Lisboa, tras ser elegido diputado.
 
El periodista Leopoldo Bejarano contaba en el periódico “El Liberal”, publicado el día 30 de abril de 1918, una curiosa anécdota bajo el epígrafe “¡Benavente pierde una apuesta!”. 
 
Una noche, en el transcurso de la reunión de Benavente en el Café de Lisboa, uno de los contertulios apostó una cena para todos los presentes con champagne y puros a que una obra cualquiera, sólo firmada por el dramaturgo, con seguridad sería bien aceptada por todas las empresas, público y crítica.  
 
Benavente adujo: “Si yo estreno una comedia descabellada, me mondan”, pero aceptó la apuesta. De inmediato, quien había sugerido la apuesta eligió a otros cuatro componentes de la tertulia y comenzaron a pergeñar un texto.  
 
El manuscrito, planteado como opereta y llamado “Mefistófela”, fue estrenado el día 29 de abril de 1918 en el Teatro Reina Victoria de Madrid. Su diálogo plagado de groserías y ramplón de principio a final, a decir de la crítica no parecía de Benavente.  
 
El dramaturgo perdió la apuesta, pero contrarrestando la broma y para no perder su admirable reputación teatral, estrenó al día siguiente “La Inmaculada de los Dolores” en el Teatro Lara, con gran éxito de público.


Fuente: pares.mcu.es (Guerra Civil Española). Bajo el rótulo del Centro Segoviano, aparece la fachada del Café de Lisboa.
 
Ya, a mediados de la década de los años cuarenta del siglo pasado, el Café de Lisboa fue lugar de cita, los sábados, de escritores como: José Corrales Egea, Juan Eduardo Zúñiga, Isabel Gil Ramales, Arturo del Hoyo, Francisco García Pavón y, sobre todo, Antonio Buero Vallejo. Sus integrantes organizaban, en concurso privado, pequeños premios a los que presentaban sus cuentos, poemas, narraciones y pequeñas obras teatrales. 
 
El Café de Lisboa desapareció de la calle Mayor en la segunda mitad de los años cincuenta del siglo pasado, siendo sustituido por el restaurante “Noche y Día”. Después vendrían diferentes negocios del ramo de la hostelería. En la actualidad el local se ha destinado a otros usos que no guardan relación con la mucha historia literaria que se vivió entre sus muros.


Fuentes:

Fundación Pablo Iglesias
hemeroteca.abc.es
hemerotecadigital.bne.es
pares.mcu.es
prensahistoria.mcu.es


Comentarios

  1. M.R. mi agradecimiento infinito, por esta descripción de un cafe, al que hoy, descubro algo nuevo. He pefido a los distintos Aytos, una merecida placa, pero nunca conseguida.
    Un cordial saludo.
    Z.j.

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  2. Gracias M.R. siempre hay en tus comentarios, algun descubrimiento.
    Este cafe, mereceria una placa, pero por mis muchas veces solicitada a los distintos equipos del Ayto. es ignorada.
    Te sigo desde hace mucho tiempo.
    Un cordial saludo.
    Z.J

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  3. Me refiero al cafe- otilleria de Pombo, esquina a Carretas , con calkejon de S. Ricardo.
    Z.J.

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  4. Te agradezco muchísimo todos tus comentarios, Z.J.
    En la calle de Carretas, sobre la calzada, a la altura del nº 4 donde estuvo el Café y botillería de Pombo, instalaron este invierno un rótulo que identifica dicho café. Te hicieron caso, al final.
    Quería invitarte a visitar mi canal de YouTube "Antiguos Cafés de Madrid" para ver los vídeos que hago sobre los lugares más antiguos de Madrid. Esta es la dirección: https://www.youtube.com/channel/UCCmQb2UTq-TNbf8Y8n7n6_w
    Me encantaría que me siguieras en él, si te gusta mi trabajo.
    Un afectuoso saludo.

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  5. ¡ Por fin!!!. Ramon estara feliz.
    En cuanto pueda, pasare a fotografiarlo.
    Muchas gracias.
    Te sigo.
    Un saludo
    Z.J.

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  6. Se olvida el nombre de uno de los integrantes más importantes de la tertulia de los años 40: el escritor Vicente Soto, cuyo centenario se celebra este mismo año. Fue gran amigo de Buero (véase la correspondencia entre ambos, Cartas boca arriba, 2016). Su ausencia de la lista de nombres refleja la desmemoria que rodea su nombre, como tantos otros. La necrológica de El País lo explica muy bien: https://elpais.com/diario/2011/09/13/necrologicas/1315864801_850215.html

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  7. Muchas gracias por tu comentario. Sin duda Vicente Soto Iborra fue un destacado escritor de la Generación del 50, omitido en esta pequeña historia sobre el Café de Lisboa de manera accidental.
    Un saludo.

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  8. que lindo tomar un cafe en un lindo local con estilo y clase, y tanta historia, hay que cuidar y respetar estos sitios.

    un saludo

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  9. Gracias por tu comentario, Laura. Desafortunadamente, el Café de Lisboa desapareció hace ya tiempo, pero para contar su historia estamos nosotros.

    Si te gusta Madrid, queremos invitarte a conocer y a suscribirte a nuestro canal de vídeos en esta dirección: http://www.youtube.com/antiguoscafesdemadrid

    Allí podrás ver y conocer la historia de todo lo más antiguo que aún pervive en la ciudad y creemos que será de tu agrado.

    Un saludo.

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