CHOCOLATES MARTÍAS LÓPEZ.

Cuando en el siglo XVIII la zona norte de Madrid finalizaba a escasa distancia de la calle de la Palma Alta, vino a construirse, en el año 1788 y por orden de Carlos III, la Real Fábrica de Cera. Obra del arquitecto Manuel de Vera, el edificio de dos plantas mantuvo su actividad hasta 1835 y treinta años más tarde, una vez demolido, su solar fue ocupado por la fábrica de Chocolates Matías López

 

Fuente: memoriademadrid.es (1788). Proyecto original de la Real Fábrica de Cera, diseñado por el arquitecto Manuel de Vera.
 

La historia en Madrid de un jovencísimo Matías López López comenzaría en los primeros años cuarenta del siglo XIX cuando, con sólo quince años de edad, llegó desde la localidad de Sarria (Lugo) para trabajar en lo que fuera menester. Tras varios empleos, en el año 1844 entró a formar parte de la plantilla de un establecimiento que elaboraba chocolate, en donde comenzaría a aprender el oficio.

Empezó así una etapa de esfuerzo y progreso para Matías quien, en el año 1850, consiguió inaugurar un negocio propio en la antigua calle de Jacometrezo ofertando chocolates, sedas y comestibles. Un año después se haría con la gerencia de un molino de chocolate, situado en la cercana calle de Tudescos, que pasaría también a ser de su propiedad y al que trasladó en 1858 el obrador del que ya fabricaba.

Las cosas le iban bien a Matías López en el año 1861 cuando decidió trasladarse a una casa de la calle de la Palma, número 32 (hoy nº 36 aproximadamente), instalando en ella su vivienda y negocio, al que ya dotó de moderna maquinaria. Fue a partir de entonces cuando la fábrica comenzó a presentar sus productos en ferias y exposiciones en el extranjero, obteniendo prestigiosos galardones y distribuyendo su reconocida mercancía en numerosos puntos de venta, tanto en Madrid como en provincias.

Sería el año 1865 cuando López abrió una primera tienda elegante y lujosa en la casi recién estrenada Puerta del Sol, esquina con la calle de la Montera (el mismo local donde se encuentra un conocido establecimiento de paraguas y abanicos). Su magnífico alumbrado de gas y las alegorías de su decoración producían una vistosa perspectiva del más agradable efecto.

La publicidad de Chocolates Matías López figuraba con asiduidad en la prensa. En ella se hacía mención constante a la buena calidad de los productos y los premios obtenidos. También se publicaban numerosas pequeñas biografías del emprendedor, resaltando sus éxitos y las inversiones de lo conseguido haciendo crecer su empresa.

Uno de los más conocidos y famosos carteles publicitarios de la marca fue el diseñado por el pintor y acreditado dibujante de humor Francisco Ortego Vereda en 1871. El anuncio, retocado nueve años más tarde, terminaría por ser el reclamo propagandístico más popular del negocio.

 

Fuente: Biblioteca Nacional de España (1871 y 1880). Dos carteles publicitarios de la marca Matías López.

Aquella fábrica de la calle de la Palma, número 35, en la que López había establecido también su vivienda, se había quedado pequeña para la producción de los múltiples pedidos que recibía. En la misma calle, en el antiguo número 8 (hoy nº 10), continuaba entonces el destartalado caserón que había sido la Real Fábrica de Cera. Matías decidió adquirirlo para derribarlo y construir en su solar un moderno edificio capaz de contener la nueva fábrica y su domicilio, encargando el diseño al arquitecto Joaquín María Vega Mauge.

 

Fuente: hemerotecadigital.bne.es (1902). Fachada de la fábrica y vivienda de Matías López en la calle de la Palma, donde se ubicó la Real Fábrica de Cera.
 

En el mes de enero de 1868 comenzaron los trabajos de demolición del viejo inmueble. A finales de ese mismo año un nuevo edificio, con tres plantas y acceso por las calles de la Palma y de Velarde, vería instalar en él la maquinaria más innovadora de la nueva fábrica de Matías López para la fabricación del chocolate.

 

Fotografía: Manuel Chamorro (2019). La antigua fábrica de Matías López, de la calle de la Palma, en la actualidad.

La necesidad de instalar otro elegante punto de venta en una calle tan comercial como la de la Montera propició la apertura, en el número 25, de un nuevo establecimiento para la venta de chocolates, cafés y dulces. El lujoso despacho sería inaugurado alrededor del año 1890 y se mantendría abierto hasta los años treinta del siglo XX.

 

Fuente: hemerotecadigital.bne.es (1902). Establecimiento de Matías López en la calle de la Montera, esquina con la de San Alberto.

La formidable expansión del negocio de Matías López continuaría en el municipio de El Escorial (popularmente conocido como El Escorial de Abajo). Allí, junto a la estación del ferrocarril - inaugurada en el año 1861 -, en lo que había sido la fábrica de la compañía “Azucarera Refinadora”, vino a instalarse la nueva factoría de Chocolates Matías López, que en 1875 ya funcionaba casi a pleno rendimiento.

 

Fuente: hemerotecadigital.bne.es (1902). Fábrica de Matías López en El Escorial.

Dotada de la tecnología más moderna de la época, la fábrica tenía sus propias vías interiores por donde circulaban los vagones que enlazaban con la inmediata estación del tren. Las mercancías en bruto eran así conducidas al interior de la factoría y de ella partían también los productos para su distribución. El complejo fue dotado además de viviendas para los operarios, escuelas y economato, entre otros servicios.

En el año 1891 falleció Matías López y la empresa pasaría a denominarse “Casa Viuda e hijos de Matías López” y posteriormente “Sucesores de Matías López S.A.”. Problemas económicos llevaron al declive del negocio, que desaparecería a principios de los años sesenta del siglo pasado.

La grandiosa fábrica situada en El Escorial fue derribada y sobre su terreno se levantó una urbanización de viviendas, que aún conserva pequeños recuerdos del enorme jardín con que Matías López dotó a su célebre factoría de chocolate.

 

Fotografía: M.R.Giménez (2019). Alegorías egipcias de bronce que pertenecieron a los jardines que rodeaban la fábrica de El Escorial, en la actualidad.
 

En la actualidad Manuel de la Cendra Aparicio, tataranieto de Matías López, ha recuperado la marca familiar de “Chocolates y dulces de Matías López S.L.”, ofertando sus productos en edición limitada.

 

 

 

Fuentes:

 

Biblioteca Nacional de España

hemerotecadigital.bne.es

“Matías López López” Luis Fernando Blázquez Morales.

memoriademadrid.es

prensahistorica.mcu.es




Comentarios

  1. Muy interesante la historia. Felicitarte por tu gran trabajo cultural

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  2. Te lo agradecemos mucho. Nos gusta contar la historia de Madrid y esperamos que sea tan bien recibido nuestro trabajo.
    Saludos.

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  3. Que historia más interesante.
    Otro industrial de la época cuya marca de café tenía una tienda también en la calle de la Montera fue José Gómez-Tejedor. Dueño de la marca Cafés la Estrella. Que, aunque venía de Badajoz, a partir de 1902 tuvo presencia en Madrid con dicho establecimiento y sobre todo con la publicidad de la marca. Estaría bien una entrada sobre el :)

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  4. Te agradecemos mucho tu comentario.
    Sobre Cafés la Estrella, estamos recopilando información. Saludos.

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